No es que no lo quiera, lo quiero y mucho, no podría vivir sin él.
Solo en su regazo encuentro paz, solo con él me siento tranquila, cuando siento miedo tristeza o lo que fuere , siempre es él la primera persona en la que pienso y luego todo se vuelve más fácil.
Amarlo claro que lo amo, lo que pasa es que no me alcanza.
El otro día fui al ginecólogo, enfrente mió había una mujer que también estaba esperando. Tenía el pelo corto y claro, una cara casi angelical con rasgos muy finos, muy delicada y por alguna razón no pude dejar de mirarla.
Mis ojos se posaron tímidamente en ella, no había admiración ni celos en ellos, era otra cosa lo que me impulsaba a seguir mirándola.
La miraba despacio sin que se diera cuenta, pues no quería que nada perturbara ese cuadro que estaba frente a mis ojos, solo quería que se mantuviera inmóvil, serena, sentía ganas de acercarme y acariciar su pelo, pero no podía, con excusa yo podría acercarme…
Me dio vergüenza, sentí vergüenza de mis pensamientos, de mis ojos de mis manos temblorosas. Sentí miedo de no saber que estaba pasando, porqué esto me sucedía a mí.
Cuando dijeron mi nombre me dispuse a entrar por esa puerta sabiendo que el objeto de mi vergüenza llegaba a su fin, ya nunca más la iba ver , más sin embargo algo dentro mió solo quería que continuara.
Después volvía a mi casa, bese a mi compañero en la boca y me gusto sentirlo, lo abrace, me sonreí contenta de tenerlo cerca, pero aún así siento que no me alcanza
